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Como los sentidos influyen en la toma de decisiones

En este post os contaré una experiencia personal de esas que te hacen pensar en tu trabajo o hobby y aunque no haya sido muy placentera, sacas algún aprendizaje, moraleja o aspecto que aplicar a tu trabajo. Hoy hablaremos sobre como los sentidos influyen en la toma de decisiones o en la experiencia de usuario.

Ayer estuve en el dentista. Fui a hacerme una limpieza, ya que hacía bastante tiempo que no iba. Me sentaron en el sillón y me dijeron, – abre la boca que vamos a empezar. Y yo pensando, ¿Y la anestesia? Al final me dejé llevar por las indicaciones de la auxiliar, me tumbé y abrí la boca deseando que fuese rápido.

Hasta aquí todo correcto. El verdadero terror comenzó cuando la auxiliar cogió uno de los aparatos que descansa en la bandeja que forma parte de la estructura del sillón y pisó el pedal de funcionamiento. Pocos sonidos he escuchado en mi vida, tan desagradables. Una mezcla entre un taladro y un gato arañando una pizarra. Al rato cambio de instrumento. Un nuevo sonido desagradable, esta vez algo parecido a cuando un operario corta una lámina de metal o aluminio.

Al final, cuando todo acabó (y me pasaron la factura), pensé, el tío que invente y fabrique instrumental odontológico silencioso, se forra.

Toda está historia que os acabo de contar, me sirve para explicaros cómo los sentidos nos influyen más de lo que creemos en las decisiones que tomamos, o en cómo vemos las cosas.
Si os fijáis, en ningún momento he mencionado que me doliese o me causase molestia, de hecho, no me dolió nada, pero el simple hecho de pensar que iban a hurgar en mi boca con objeto capaz de hacer ese ruido, hizo que desease salir de allí corriendo.

Ese sonido, actúa de activador para nuestros sentidos (el oído en este caso) y nos transmite al cerebro una serie de imágenes y sensaciones desagradables que asociamos con “ir al dentista”.

Si gestionamos una marca, nuestro objetivo es el opuesto, encontrar un activador a través de los sentidos que haga que en la mente del consumidor aparezcan imágenes y sensaciones, no solo placenteras, si no acordes con nuestra marca.

Por ejemplo, si ves una manzana plateada en un dispositivo electrónico, ¿Qué te dice de la calidad de ese dispositivo electrónico? Fiable, duradero, alta calidad, además de que lo que estás viendo es un portátil de Apple 😀

Pero nuestros sentidos no solo nos meten información en la cabeza, muchas veces errónea, si no que nos influyen enormemente en la toma de decisiones. De hecho, hay algunos sentidos que nos influyen más que otros. El sentido que más influye en nuestras decisiones es el olfato. Todos habíais pensado en la vista ¿verdad? Si no os lo creéis haced esta prueba:
Ante vosotros tenéis dos platos de comida. Uno de ellos tiene una pinta bastante asquerosa, pero huele de maravilla. El otro tiene una pinta estupenda, pero apesta a cadáver ¿Cuál os comeríais? El primero obviamente. Si aún así seguís sin creerme, haced la prueba.

En definitiva, nuestros sentidos nos influyen más de lo que creemos y deseamos, y las marcas no solo lo saben si no que lo usan en su propio beneficio. ¿Dónde te pararías a comprar el pan, en la tienda que huele a pan recién hecho o en la que no huele a nada?
Como gestor de una marca o propietario de un negocio, nuestra tarea será encontrar qué estímulo debemos lanzar con nuestra marca que active en los consumidores esa sensación de bienestar que les haga decantarse de nuestro lado. No vaya a ser que nuestro negocio o marca, se convierta en “ir al dentista”.

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