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Gestión de Marca: El caso del Taxi

De adolescente no me gustaban los taxis. Me parecían algo de “gente pija”. Iba a todos lados andando. A medida que avanzaba y comenzaba a dejar la veintena atrás, levantaba la mano más a menudo para volver a casa tras una noche larga. Ahora que he entrado en la treintena es imposible que no me vuelva a casa en coche. Pero he dejado de coger taxis. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el marketing? Pues mucho. Lo que le está sucediendo al sector del taxi, no es más que una crisis de marca.

Una marca, puede definirse como una herramienta para comunicar una serie de ideas, valores, pensamientos, doctrinas, etc. Que representan a un colectivo.

Lo queramos o no, proyectamos una imagen con todo nuestro ser. Esto, que ha quedado muy poético, significa que, hasta lo más mínimo, le dice a los demás como somos, como pensamos, como actuamos, etc. Esto es algo, que el sector del taxi ni sabe ni comprende.

El sector del taxi no era (ni es) consciente de que tiene una marca, de que, aunque cada taxi sea de su padre y de su madre, el público, sus clientes, no lo ven así. Ven simplemente a los taxis. Una masa de conductores que ofrecen un servicio bajo una marca: El taxi. Es como si todos los trabajadores de Coca Cola fuesen promocionando, ofreciendo servicios y difundiendo bondades distintas bajo la misma marca. El consumidor se confunde.

Todo esto, hasta estos días, ha sobrevivido en un precario equilibrio consistente en que no había alternativa si querías llegar a los sitios rápida y cómodamente. Pero entonces llegaron las VTC. Ofreciendo básicamente el mismo servicio, al mismo precio (a veces incluso más caro), pero con una identidad de marca muy clara y definida detrás. Que no manda mensajes contradictorios a sus usuarios y que se ha encargado de dejar muy claro quienes son y qué es lo que ofrecen. Es decir, han usado su marca, como herramienta de comunicación de sus servicios, valores, etc.

A todo ello, añadir que el sector del taxi no solo no es consciente de lo que está comunicando, sino que, debido a las violentas manifestaciones que podemos ver en los medios y las molestias que ello causa a sus propios usuarios, demuestran que no les importa lo más mínimo lo que sus propios clientes opinen sobre ellos.

En 2019, pleno siglo XXI, todavía, en España, tenemos que enterarnos que es eso de “la marca” y para que sirve. Aquí podéis ver un claro ejemplo de como una mala (o nula) gestión de la marca puede llevarte a que la más mínima perturbación en tu mercado te acerque al borde del colapso o que tus propios usuarios te hagan boicot.

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